Filosofía
El Taekwondo destaca, de todas las actividades deportivas, por tener una potencialidad de práctica a cualquier edad. En su faceta de arte marcial y como filosofía de vida, el Taekwondo representa un «don», es decir, un camino, con un principio identificable, el principio de la práctica y un final indeterminado, puesto que la práctica, para el verdadero deportista dura lo que dura su vida.
Aprender algo nuevo cada día de entrenamiento, buscando la mejora personal con humildad y ganas de superación, es el verdadero espíritu de nuestro deporte. Cabe indicar que el camino del taekwondo aporta a cada edad un significado diferente, ya que la práctica y los elementos que entran en juego, tanto físicos como psicológicos, nunca pueden ser iguales a distintas edades.
La edad recomendable para la práctica de Taekwondo podemos establecerla a los tres años. Para niños y niñas de estas edades, la práctica es un juego más que les ayuda a desarrollar su psicomotricidad y estimula sus facultades individuales y de grupo. En las clases se transmite los primeros valores de respeto al resto, de reconocimiento del otro» y las primeras normas elementados de disciplinas y comportamiento.
En el pequeño universo del tatami, aprenden a guiarse con las reglas que les transmite el su maestro y que sin duda les ayudará a desarrollarse de forma integral.
En edades superiores, seis, siete u ocho años, puede iniciarse la práctica deportiva, factor de vital importancia en el desarrollo individual, como elemento de superación personal, y de equipo, potenciando sentimientos de pertenecer a un grupo.
En la adolescencia, la práctica de Taekwondo se vuelve fundamental para desarrollar los valores que, por lo que vemos a diario, muchas veces se ven incomprendidos en la vida y en el entorno familiar.
Taekwondo es una discplina que se puede y debe seguir practicando en todas las edades adultas. Son muchas las personas que se inician en los cuarenta y cincuenta. En esta etapa posiblemente la persona haya perdido parte de su condición física, aunque esa pérdida se verá compensada por su madurez y equilibrio.